Apología Cristiana

apologética

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Frente al ataque explicito que sufre hoy en día la Iglesia verdadera y sus doctrinas, es preciso presentar defensa ante dicho ataque. Pero notamos, lamentablemente, que la defensa y la forma de llevarla a cabo no siempre tiene la preparación adecuada entre las filas cristianas.

Por lo cual observamos como muchos hermanos al tratar de hacer frente a los embates del enemigo, reducen su defensa a meras especulaciones o subjetivismos que carecen de la fuerza de un verdadero argumento bíblico.

La apología cristiana requiere no sólo pasión, sino también preparación, mansedumbre, una vida integral, completa, ya que al hacer apología nos exponemos a ser atacados en todos los aspectos de nuestra vida.

El fin de este estudio, es precisamente, dar principios escriturales acerca de la apología y como llevarla a cabo.

Lo primero que debemos hacer es definir el término APOLOGÍA.

 1. APOLOGÍA

(Del lat. apologĭa, y este del gr. ἀπολογία). Discurso de palabra o por escrito, en defensa o alabanza de alguien o algo.

La apología es la DEFENSA DE ALGO O ALGUIEN. En el caso de la fe evangélica, la definimos como la DEFENSA DE LA FE. También se utiliza esta palabra en la escritura para justificación, excusa y defensa. Así la encontramos en 1ª Pedro 3:15.

La idea, el concepto de apología cristiana conlleva la idea de defensa, contención, lucha, exposición y prevención ante las falsas enseñanzas, también se traduce por respuesta.

Como lo vemos en los siguientes versículos bíblicos:

1ª Pedro 3:15 “sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.”

Judas 3: “Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.”.

 1ª Tesalonicenses 5:21 “Examinadlo todo; retened lo bueno.”

1ª Corintios 9:3 “Contra los que me acusan, esta es mi defensa.”

 Hechos 22:1 “Varones hermanos y padres, oid ahora mi defensa ante vosotros.”

 Filipenses 1:7 “como me es justo sentir esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el corazón; y en mis prisiones, y en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia.”.

2ª Corintios 7:11 “Porque he aquí, esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios, ¡qué solicitud produjo en vosotros, qué defensa, qué indignación, qué temor, qué ardiente afecto, qué celo, y qué vindicación! En todo os habéis mostrado limpios en el asunto.”

Hechos 25:16 “A éstos respondí que no es costumbre de los romanos entregar alguno a la muerte antes que el acusado tenga delante a sus acusadores, y pueda defenderse de la acusación.”

Filipenses 1:16 “Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones.”

 2ª Timoteo 4:16 “En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta.”

La apología tiene características específicas, dadas por la palabra de Dios. Por lo cual analizaremos tales características:

 2. TIPOS DE APOLOGÍA

Existen dos tipos de apología. La defensiva y la ofensiva

LA APOLOGÍA DEFENSIVA: Refuta el ataque a priori, es decir, se ocupa de defender en el momento del ataque especifico que está sufriendo la Iglesia en una de sus doctrinas.

En cambio la APOLOGÍA OFENSIVA: No sólo refuta el ataque, sino que establece sistemas teológicos, estudios, etc., para exponer sus creencias de forma clara y así prepararse para futuros ataques.

Dentro de los sistemas apologéticos, encontramos el experimental y el teológico.

 El SISTEMA APOLOGÉTICO EXPERIMENTAL también llamado subjetivo, es aquel que establece su defensa en base a las experiencias personales, por lo cual también es conocido como empírico. Este sistema por ser basado en experiencias personales no es atribuible a los demás hermanos, sino sólo a un individuo especifico. Es lo que comúnmente se conoce como testimonio es el testimonio personal de la relación con Cristo.

Por ejemplo Juan 9:25 “Entonces él respondió y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo”.

Otro sistema APOLOGÉTICO es el TEOLÓGICO. En este sistema de defensa se ocupa la palabra de Dios, la cual es su justificación y abogado. Es un sistema objetivo, sin sentimentalismos ni posicionanismos personales, sino más bien escritural y netamente bíblico.

Este es el testimonio de la palabra:

Isaías 8:20: “¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido”.

Efesios 2:20: “edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo”.

Juan 1:1: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.”.

 Apocalipsis 22:18-19: “Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. “Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.”

1ª Pedro 4:11: “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.”

2ª Pedro 2:19-21: “Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció. Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado.”

Isaías 58:13: “Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras”.

Gálatas 1:6-9: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Más si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciaren otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.”

Hebreos 1:1-3: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas”.

Juan 20:31: “Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre”.

Para este sistema es necesaria la capacitación, la preparación bíblica.

Por lo tanto un buen apologista se preparara, ocupara las herramientas que tenga a su disposición para su crecimiento en las doctrinas cristianas. Para ello contamos con muchos recursos que ha permitido Dios obtener tales como:

 • La congregación misma con sus Escuelas Dominicales, sus reuniones y discipulados.

• Las Biblias de estudios

• Los diccionarios bíblicos

• Los diccionarios de palabras originales Hebreo y Griego

• estudios bíblicos, etc.

Recomiendo que cada alma, sobre todo los hermanos nuevos sean examinados por su líder, su Pastor, su maestro de Escuela Dominical y así evitar caer en material errado o peligroso.

El apologista será un hombre curtido, sometido a su líder, ya que el amparo, la sujeción a su líder le dará mayor autoridad.

No es recomendable que sea un hermano nuevo, un neófito, un recién plantado, ya que al no tener conocimiento escritural desarrollado, ocupará un argumento subjetivo y empírico, lo cual no es malo pero no es completamente adecuado.

1ª Timoteo 3:6, nos habla que los neófitos, cuando ostentan poder, tienden a envanecerse.

Es por eso que el apologista será una persona madura, sobre todo si expone su apologética frente a las masas. Cabe recordar que los primeros apologistas cristianos fueron los apóstoles, los cuales estuvieron en el colegio bíblico más extraordinario que ha existido y por 3 años y medio aproximadamente, estudiaron a los pies del Maestro.

Los apóstoles, eso sí, aprendieron del mayor apologista que ha existido, del que es la palabra encarnada, (Juan 1:14), del que nos trae la exegesis del Padre (Juan 1:18), del Señor Jesucristo.

Juan 5:39 nos muestra a Jesús apologista del Padre.

 3. ¿DE QUE NOS PROTEGE LA APOLOGÍA?

La advertencia de la misma palabra. La apologética nos protegerá de los embates del enemigo, al formular nuestras defensas en base a la palabra, nos evitaremos varios problemas.

Por tanto la apología nos protege de:

• El engaño Colosenses 2:8

• Las artimañas (engaños perfeccionados en el tiempo) Efesios 4:14

• Falsos Maestros: Hechos 20:29, 2ªCorintios 11:13-15; Mateos 7:15; 2ªPedro 2:1; 1ªJuan 4:1; Mateos 24:11-24.

• Contra mezclas impuras: 2ªCorintios 6:14; Esdras 4:1-3; 1ªCorintios 10:20-22.

Debemos recordar que ya está en acción el misterio de la iniquidad, el cual atacará continuamente la palabra y a la Iglesia que la guarda. 2ª Tesalonicenses 2:7; Gálatas 1:6-9; 2ªTimoteo 3:1-8 nos muestra que la acción de este ataque de parte del Diablo.

Los versículos 2 al 4 nos muestra la condición de quien ataca la doctrina.

Los versículos 3, 5 y 8 nos da los métodos, para el versículo 9 nos dice algo muy importante, no pueden permanecer ocultos (comparece con 2ª Corintios 13:8).

Es muy importante identificar el ataque específico para centrar la defensa con una argumentación bíblica certera. Evitando las ramificaciones subjetivas, por desviarnos del ataque central.

4. ¿CÓMO HACER APOLOGÍA?

¿Existe un mapa, por llamarlo de algún modo, que nos dirija en la acción apologética? Obviamente Dios no nos ha dejado sin principios escriturales en este tema. Nos ha revelado sus métodos.

La palabra nos dice que debemos hacer apología de la siguiente manera:

1. Unánimes en el Espíritu: Filipenses 1:27-28

 2. Con Pasión: Judas 3

 3. Con paciencia y doctrina: 2ª Timoteo 4:1-2

 4. Nutrido con palabra: 1ª Timoteo 4:6-8

 5. Con celo santo: 2ª Corintios 11:1

 6. Con mansedumbre: 2ª Pedro 3:15

 7. Con control, dominio propio: 2ª Pedro 1:5-6

8. Con sabiduría al momento de responder: Colosenses 4:6

9. Con firmeza: Gálatas 1:6-9

10. Con Amor: Judas 22,23

11. Con Buena Conducta: 1ª Pedro 3:8-12

Estos son sólo algunos de los elementos que debemos considerar al momento de hacer apología. Es muy importante mantener el dominio propio, el control, ya que sino lo hacemos, nuestro testimonio perderá credibilidad.

5. LAS ARMAS DEL APOLOGISTA

El defensor de la fe es un guerrero, por lo cual tiene armas, las cuales la palabra de Dios nos describe minuciosamente. Lo primero que debemos decir es que nuestras armas no son carnales, no provienen de una mente o naturaleza caída.

2ª Corintios 10:3-5 nos dice que nuestra armas no son carnales:

“Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”.

Estas armas no provienen de la carne, por ende no llevan en si misma, obras de la carne. Por lo tanto, un buen apologista no recurrirá a las obras de la carne, que nos son explicadas por el Apóstol Pablo en Gálatas 5:19-21 “envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.”

Nosotros siendo hijos de DIOS no necesitamos tomar armas del mundo para defendernos, solo mantener el molde bíblico, dado por Cristo y sus apóstoles. es lamentable como muchos justifican sus argumentos subjetivos como apología, cuando en verdad es solo falta de madurez, actitudes casi vulgares que no ayudan en nada a defender la fe. la vida integra del apologista sera su carta de recomendación frente a los que lo calumnian. su moral, su actitud cristiana, su vocabulario nutrido con la palabra acallara a sus detractores. Es por eso que necesitamos apologistas maduros en su carácter, para que así no los traicione su propia lengua.

Como nuestra única arma de ataque espiritual es la palabra de DIOS, es en ella donde basamos nuestros argumentos. También se les conoce a nuestras armas como las armas de la luz

Romanos 13:12. Armas de Justicia 2ª Corintios 6:7.

Siendo armas con estas descripciones, debemos comprender su uso, aprender su aplicación exacta, en el momento preciso. Somos, según una analogía del propio Apóstol Pablo, una milicia y una milicia de soldados preparados. SOMOS GUERREROS CONTRA EL REINO DE LAS TINIEBLAS. Nuestro poder no proviene de los números de la milicia, sino más bien, proviene de Dios.

Efesios 6:10 “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.”

Nos dice prepárense, estén listos para luchar. Efesios 6:13 nos describe nuestras defensas, nuestra armadura que nos protege (Efesios 6:14-17). Todo esto es para nosotros defensa. Para protección. Sólo encontramos aquí un arma de ataque, un arma que nos sirve para embestir. La espada del Espíritu, la palabra de Dios.

Nuestro ataque debe ser bíblico. Hebreos 4:12 nos dice: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”.

Es muy importante entender este punto y centrar nuestra apologética en la palabra de Dios. La biblia dice por boca de 2 ó 3 testigos consten toda palabra. Para refutar argumentos debemos ocupar 2 ó 3 versículos como mínimo de la palabra de Dios. Eso le dará peso, fortalecerá nuestro argumento bíblico. (Mateo 18:16; Deuteronomio 19:15; Juan 8:17, etc., etc.,).

También Efesios 6:18 nos muestra un recurso del apologista para estar conectado, unido a su líder de escuadrón, la oración.

Un buen apologista será un hombre, una mujer de oración. El conocimiento bíblico es bueno, pero es en la oración donde Dios nos dará instrucciones para ocupar dicho conocimiento. Por lo cual es fundamental la vida de oración en la defensa de la fe.

Pablo dice en Efesios 6:19 que la oración le dará o será dirigida para que Dios nos de “palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio”. Vale decir, que el apologista y el círculo que lo rodea debe ser gente de oración que pida palabra.

6. EL PRECIO DE LA APOLOGIA

Cuando hacemos apología debemos comprender que atacamos las huestes de maldad, el reino del maligno, por lo tanto, el diablo nos atacará en todos nuestros aspectos, tanto familiares, personales, teológicos, etc., etc. Por lo cual el apologista debe cuidar, mantener, proteger su testimonio, su vida cristiana. (1ª Timoteo 3:7 Colosenses 4:5 Efesios 5:15 1ª Timoteo 4:12-16)

El diablo atacará fuertemente la vida del apologista, su familia, sus cercanos, todo. El diablo ocupará una inteligencia diabólica para, incluso dar falso testimonio del que defiende la palabra de Dios.

Mateo 26: 59-62 “Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte, y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se presentaban. Pero al fin vinieron dos testigos falsos, que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo. Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti?”

Salmos 35:11-14: “Se levantan testigos malvados; De lo que no sé me preguntan; Me devuelven mal por bien, Para afligir a mi alma. Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio; Afligí con ayuno mi alma, Y mi oración se volvía a mi seno. Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; Como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba.”.

El enemigo torcerá nuestras palabras para hacernos perder credibilidad. 2ª Pedro 3:15-16 “Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.”

Gálatas 1:6-9 “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. 1:7 No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Más si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciaren otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. 1:9 Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.”.

Hará correr murmuraciones maliciosas, calumnias.

1ª Pedro 3:14-17 “Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo. Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal.”.

Pero Pablo dice que NO ignoremos sus maquinaciones.

2ª Corintios 2:10-11 “Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo, para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.”

Todo apologista, por decirlo así, pagará un precio. Será expuesto a vituperios y tribulaciones por amor de la palabra. 2ª Corintios 11:23-28; 32-33; 2ª Corintios 4:8-11; 15-18.

 Incluso Dios nos perfeccionará por medio del sufrimiento. Exequiel 24:15-17.

 Para recibir su recompensa en el cielo. 2ª Timoteo 4:7-8.

Y aun existe una recompensa acá en la tierra, las almas. Cuando un hermano o hermana sale del error por la labor apologética que usted o yo hemos hecho, nos queda la satisfacción del deber cumplido (Hebreos 12:12-13; Judas 22-23; 2ª ; Timoteo 2:24-26).

CONCLUSION

Hacer apología es una obra necesaria, hermosa, una obra que Dios apoyará, pero nuestra preparación, nuestro carácter, debe estar acorde a las escrituras. De nada nos sirve una defensa bíblica firme acompañada de una actitud incorrecta o que raye en lo mundano o vulgar.

El hombre de Dios que defenderá la fe será un varón apegado a los principios bíblicos y seguirá su manual, la Sagrada Escritura.

La Apología es defensa de la Fe, de las doctrinas, pero también se hace para rescatar las almas perdidas, por lo cual, se hace apología con amor.

Debemos defender la fe, sin comportarnos como sino estuvieses en ella.

Hoy en día es triste ver que nuestra apología es subjetiva y sentimentalista, generalmente, lo cual la hace débil y centrada en experiencias o movimientos eclesiásticos, denominacionalismos excesivos, dejando de lado muchas veces la misma palabra de Dios.

Es hora de volver a una apología bíblica, escritural, una apologética, según la palabra de Dios y sus principios.

 Muchas veces la apología es mal comprendida, y los que la practican son atacados fuertemente, tanto por los de afuera, como por la propia iglesia. El apologista caminará muchas veces sólo, sin apoyo, ya que su labor es ingrata, extenuante, pero necesaria y aprobada por Dios. El apologista recorrerá el camino del profeta, el cual no se cansa en decir:

“ASI HA DICHO YAVÉ”

 Escrito por Juan Carlos Sandoval

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